Me preguntaba cuánto tardé en preparar esta receta, concretamente no lo sé, pero lo que sí sé es que he disfrutado muchísimo comiendo, eso sí que es importante. Sencilla es, basta con preparar una bechamel con bacalao y gambas, después rellenar unos volovanes y por último poner un poco de cebolla caramelizada de Casa da Prisca. Después toca comer y chuparse los dedos...
La noche anterior a preparar la receta puse el bacalao a desalar en agua, unos 300 gramos. Le cambié el agua por la mañana, un par de horas antes de cocinar. Para preparar la bechamel puse en una sartén dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, después añadí el bacalao desmenuzado, di un par de vueltas y eché 150 gramos de gambas peladas, cuando fue cogiendo un poco de color añadí un puñadito de perejil picado, seguí con 55 gramos de harina, fui cocinando la harina, dando unas vueltas y terminé añadiendo, poco a poco, unos 500 ml de leche, sin parar de dar vueltas con la cuchara de madera, hasta que cogió la consistencia adecuada. La dejé enfriar un rato y rellené seis volovanes, para dar un toque de contrastre puse un poco de cebolla caramelizada de Casa da Prisca. Cada bocado era un verdadero placer en la boca. Como me sobró bechamel hice unas empanadillas, colocando en cada una de ellas una cucharada con un poco de cebolla, luego las freí. Si bueno estaban los volovanes no quiero contar cómo estaban las empanadillas.
Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de la empresa Casa da Prisca a la que agradezco su colaboración
