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martes, 16 de octubre de 2018

Lasaña de carrillera ibérica


Mantengo la teoría de que cuando cocinas algo en una cacerola y hace "chup chup" hay muchas posibilidades de que el plato final tenga éxito. Y eso fue lo que sucedió con estas carrilleras, las cociné de manera tradicional y luego hice una lasaña. El resultado final fue maravilloso.

La textura de las carrilleras me gusta mucho, siempre las hago más o menos de la misma manera, pero hoy quise dale otro puntillo diferente usando este tipo de carne para preparar una lasaña. Hoy he utilizado productos de la empresa Ibéricos Guillén y no es la primera vez que lo hago. También espero que no sea la última, porque tienen una calidad muy buena. Si os gusta la carne os invito a que hagáis en casa la receta, por un motivo sencillo y simple: básicamente porque queda buenísima.





El pasado mes de abril cociné un Solomillo de cerdo ibérico con salsa de fresas y Pedro Ximénez y quedó un plato espectacular. Os dejo de nuevo el enlace por si os interesa echar un vistazo a la receta. Al recordarla ahora os aseguro que se me han puesto los dientes largos...



Manuel Guillén elabora todos sus productos a partir de carnes de cerdo de primera calidad. En sus renovadas instalaciones, plenamente homologadas, se consigue que la carne conserve intactas sus propiedades para garantizar una materia prima inmejorable.

La familia Guillén lleva tres generaciones dedicada al mundo del cerdo ibérico, así que unen la experiencia con la más avanzada tecnología.

Esta empresa familiar, con gran tradición en el sector ibérico, se diferencia de otras productoras por tener el control absoluto sobre todos los procesos, tanto en la cría de los animales y su alimentación pasando por la elaboración y posterior distribución de los productos finales.



Los ingredientes que vamos a necesitar son los siguientes;

- Un kg de carrilleras
- 2 cebollas grandes
- 2 zanahorias grandes
- Un diente de ajo
- Un tomate grande
- Un vaso de vino fino de Jerez
- Una pizca de sal
- Una pizca de pimienta
- Aceite de oliva virgen extra
- Un paquete de placas de lasaña
- Una bolsa de queso para gratinar variedad 4 quesos


 

Los pasos que seguí para hacer la receta fueron los siguientes:

Pelé el diente de ajo y lo piqué muy finito.

También pelé las cebollas y las corté en trozos pequeños. Lo mismo hice con las zanahorias.

Rallé el tomate.

Salpimenté la carne.

Luego puse 100 ml aproximadamente de aceite de oliva en una cacerola y cuando cogió temperatura doré un poco por cada lado los trozos de carrillera, los saqué de la cacerola y los aparté.

Entonces eché el ajo picado en la cacerola, antes de que se dorase incorporé la cebolla, fui dando vueltas con una cuchara de madera y cuando comenzó a blanquear la cebolla añadí la zanahoria cortada a dados. Di unas vueltas y freí durante varios minutos. Entonces puse el tomate rallado y una pizca de sal. Cuando pasaron 4 o 5 minutos añadí las carrilleras, di un par de vueltas y puse el vaso de vino. Dejé cocer para que se evaporara el alcohol y cubrí con agua.

Aquí viene un punto importante, el tiempo de cocción dependerá de cómo nos guste la carne. A mi, por regla general, me gusta más bien hecha, ya sé lo que dicen al respecto, pero yo la prefiero así.  Así que la dejé cocer unos 20 minutos, pero cuando llevaba 15 cociendo saqué cuatro tres trozos para hacer luego la lasaña, porque como la iba a poner en el horno de nuevo no quise que se me pasara de cocida.

Llegados a este punto quiero decir que unos trozos de carrillera me los comí tal cual guisados (unos acompañados de patatas fritas, que ya es como estar en la gloria. Las patatas fritas no se ven en las fotos). Tuve que tener al lado unos buenos trozos de pan para mojar en la salsa.



Lo que hice también fue sacar la carne de la cacerola y dejar que el caldo se fuese reduciendo a fuego lento, con la idea de no añadir harina ni nada parecido para reducir la salsa. Solo el propio jugo de la cocción.




Para hacer la lasaña desmenucé los trozos de carrillera. Luego puse en agua las placas de lasaña un buen rato, después las saqué del agua y las sequé con un paño limpio de cocina. Puse una placa en una fuente de horno, encima esparcí trozos de carne y puse un poco de cebolla y zanahorias, encima otra placa de lasaña y de nuevo relleno. Acabé con una placa de lasaña y sobre esta puse queso rallado. Si la queremos más gruesa lógicamente solo es necesario añadir más capas.

Metí en el horno unos 5 o 6 minutos a 180º y por último encendí el gratinador hasta que se doró el queso. Al final dudé si poner un poco de salsa o no en la lasaña, y sí que lo hice. También me la comí con pan. Este vicio por comer pan no sé como cortarlo, pero todos los platos los acompaño con pan. Mi mujer me dice a veces: "¿esto te vas a comer con pan?" Y la miro como diciendo "¿Y por qué no?"




Para la elaboración de esta receta he recibido muestras de Ibéricos Guillén a la que agradezco su colaboración